Con el “gota a gota”, tu vida se agota

Con el “gota a gota”, tu vida se agota

Cuando comenzamos un negocio, es normal no tener capital para poder invertir en mejores equipos o en publicidad. Todo el dinero que ganamos lo reinvertimos en los mismos insumos o personal que necesitamos para continuar trabajando. Esta realidad es la de micro y/o pequeñas empresas en todo el Perú. Es parte de la dinámica comercial que para poder ganar más dinero debes invertir más dinero, y ese dinero adicional no sale de tu caja chica. En ese momento, se supone que los bancos u otras entidades financieras entran para brindar ese “empuje”. Sin embargo, para acceder a créditos considerables, uno debe demostrar que tiene capacidad de pago, algo casi imposible si uno está comenzando. En ese escenario, aparece una nueva amenaza delincuencial: los préstamos “gota a gota” o “prestadiarios”, como también se les llama.

Creo que es muy evidente que nadie te presta de plata con la simple intención de ayudarte. Nada es gratis en este mundo. Con esto no quiero decir que todos sean malintencionados. Simplemente indico que ninguna persona o entidad asume el riesgo de prestar dinero sin la intención de obtener una ganancia de ello. Estos requerimientos básicos que cualquier institución seria y formal exige son los obstáculos que tienen muchas empresas que comienzan de cero. Este es el público objetivo de este tipo de préstamos informales. Es bien sencillo: ellos te prestan al instante el monto que necesitas y te cobran el dinero con intereses en los próximos días. Por ejemplo, si necesitas 2000 soles, estos prestamistas te lo dan el mismo día. Luego de 20 días, debes pagar todos los días un monto de 50 soles durante los próximos dos meses. ¿Sale a cuenta? Nada, terminas pagando 3000 soles; es decir, pagas 50% de interés.

Estos usureros se aprovechan de la urgencia de las personas para cobrar estos intereses exorbitantes. ¿Y si no quieres o no puedes pagar? Se cobran con tus bienes (televisores, computadores, electrodomésticos) para cobrarse su dinero o pueden amenazar a tus familiares para obligarte a pagar. Esta forma de operar indica que trabajan con bandas criminales, locales e internacionales (BBC 2016). En ese sentido, esa una forma clara de extorsión dedicada a robar a los pobladores con menores recursos y menos acceso a la justicia. No es casualidad que los países con altos niveles de pobreza como El Salvador, México, Colombia o Perú son los más golpeados por estas mafias.

Usted se preguntará: ¿por qué la gente accede a estos créditos informales? ¿Por qué no acuden a un banco para sacar préstamos con menores intereses? La respuesta a estas preguntas es compleja, pero se pueden señalar al menos dos razones. Primero, no existe una cultura financiera fuerte en los países afectados. En el caso de nuestro país, todos sabemos que un gran sector de la población no tiene cuenta en el banco o no maneja tarjetas de crédito. Solamente usan efectivo. Existen diversas motivaciones para esto (desconfianza a las entidades bancarias, poco nivel de ingreso mensual, desconocimiento del funcionamiento del mercado financiero) y la consecuencia directa es el crecimiento de la economía informal.

La segunda razón se relaciona con un problema social mayor: el nivel de pobreza y el acceso a la justicia. Relaciono ambas ideas porque se entrelazan en este caso. Las personas acceden a estos préstamos porque desconocen que esta forma de usura es un delito. Se han normalizado estas transacciones que, incluso, en algunos países, las ven como una solución a la falta de micropréstamos para las zonas más pobres de la región. Asimismo, la condición de pobreza evita que puedan pedir justicia cuando son extorsionados. No quieren llamar a la policía, ya que desconfían de su eficacia, no denuncian porque no tienen base legal sobre la cual reclamar (estos movimientos financieros se consideran intercambios entre privados) o simplemente viven en zonas donde no hay instituciones cercanas a las cuales acercarse.

¿Qué medidas se pueden tomar? Bueno, para comenzar, el Ministerio del Interior se ha puesto las manos a la obra con la campaña “No prestes tu vida”. Este nombre se inspira en los casos más graves, en los cuales las personas se han suicidado al no poder pagar sus deudas y ejemplifica las consecuencias más graves que tiene este delito. Esta campaña busca crear conciencia de este problema y permite a los investigadores de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) establecer conexión de estos casos con bandas criminales de alto nivel de peligrosidad. De este modo, pueden armar un caso más robusto contra ellas, ya que esta modalidad sería una forma de financiar operaciones criminales más grandes. Por lo pronto, mientras permitimos que la PNP realice su trabajo, le recomiendo que evite relacionarse con estos falsos prestamistas y advertir a sus conocidos.

Por Luis Samamé Zapata.

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