Seguridad vial en el Perú: un tema pendiente

Seguridad vial en el Perú: un tema pendiente

Según las estadísticas, el año pasado fallecieron a causa de accidentes viales un total de 94,685 personas; para este año, se estima que la cifra aumente a 95,989, casi 1300 muertes más (El Peruano 2020). Por ese motivo, el Ejecutivo publicó una norma que garantiza la seguridad vial en el territorio nacional, el Decreto de Urgencia Nº 019-2020. En síntesis, la norma busca “mejorar la regulación, gestión y fiscalización del tránsito y transporte terrestre y de sus servicios complementarios, para prevenir y/o minimizar los daños y efectos que provocan los siniestros viales” (El Peruano 2020). En otras palabras, esta ley tiene como finalidad controlar de manera más eficiente el tránsito terrestre y así evitar más muertes. ¿Cuál es la situación actual del país en esta materia? ¿Cómo vamos en comparación con la región? ¿Por qué es importante este tema? A continuación, lo explico.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, en el periodo del 2015 al 2025, más de 400 mil personas habrán muerto en Latinoamérica. Por si fuera poco, la OMS informa que, alrededor del mundo, solo el 57% de los países exige como obligatorio el uso de cinturón de seguridad. Esta información es de suma importancia a la hora de diseñar políticas públicas que frenen los accidentes en las carreteras. Por poner algunos ejemplos, en los Estados Unidos, el número de peatones fallecidos entre el 2009 y el 2016 aumentó en un 46% .

En el caso de nuestro país, los peatones son los más vulnerables si se refiere a los accidentes viales. Esto sucede porque el caminar es uno de las formas más comunes de transportarse en Lima y Callao, el cual representa un 25% de los viajes y el 50% en la región Cusco. Por ello, una focalización en las demandas del peatón es lo primordial actualmente. No obstante, en la práctica esta idea se desmorona cuando vemos que se reduce el ancho de las veredas, hay una falta de señalización para el peatón o, en diversos casos, se olvidan de colocar un puente peatonal o paraderos formales para que los pasajeros bajen de los vehículos con mayor seguridad.

En cuanto a los accidentes de tránsito, existen diversos factores involucrados. En primer lugar, cuanto más sea la velocidad de un vehículo, mayor es la probabilidad de sufrir lesiones sumamente graves. A modo de ejemplo, si un ser humano es atropellado a una velocidad de 30 km/h, la probabilidad de sobrevivir es de 90%; sin embargo, si la velocidad de impacto aumenta a 60 km/h, la probabilidad se reduce a 25%. En segundo lugar, el consumo irresponsable de alcohol en los choferes es otra causa de accidentes. Se reduce la falta de reacción física y mental del conductor y eso, en consecuencia, puede provocar lesiones de moderadas o graves o incluso la muerte de los ocupantes del vehículo y de los peatones. En tercer lugar, la escasez de instalaciones peatonales aumenta considerablemente la posibilidad de un accidente. El déficit de señalización, sobre todo en intersecciones, obliga al peatón a no estar seguro cuándo cruzar la pista y poner en peligro su vida. Por último, otros factores que aumentan el peligro de un accidente en la vía es la falta de respeto a las normas de tránsito por parte de conductores y peatones. También, el uso de celulares o auriculares al caminar o manejar. Asimismo, la falta de iluminación y la fatiga por las constantes jornadas de trabajo no aportan lo suficiente a la hora de reducir el número accidentes.

Para mejorar esta situación existen diversas medidas que el Gobierno y las municipalidades del país pueden adoptar. Por un lado, la protección de los usuarios vulnerables, como los peatones o los ciclistas, es primordial. El ensanchamiento de las veredas, la construcción de una red de ciclovías o la peatonalización parcial o total de calles son algunas de esas propuestas (Gestión 2018). Por otro lado, reducir los límites de velocidad en espacios urbanos hasta 50 km/h (Gestión 2028) es un paso hacia adelante. Además, la implementación de señalización, semáforos o estrechamiento de las vías donde haya una gran afluencia de peatones y ciclistas es de suma importancia en los espacios urbanos del país.

Para finalizar, todo lo que he descrito no se puede lograr si no existe una mayor concientización de la población hacia el tema, tanto de parte de los conductores como de los peatones. La educación vial, la mayor divulgación por parte de las autoridades y el respeto a la ley son factores importantísimos para que las graves cifras de muerte por accidentes viales disminuyan de una vez por todas. Así, nuestro país se convierta en uno donde el transitar de forma segura sea una realidad.

Por Luis Samamé Zapata